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Gloria López es una talladora de santos Puertoriqueña, que junto con un grupo de mujeres, todas talladoras, están trabajando activamente en el rescate de esta tradición en Puerto Rico.

Tienen una exposición permanente en Carolina (Puerto Rico) de cuarenta Santos de Vestir, veinte de los cuales, han sido tallados y vestidos por este colectivo de mujeres, siguiendo las técnicas artesanales antiguas, bajo la direccíón de Carmen González.



Imagen 1 - Santo de Vestir. San Fernando, Rey.  Puerto Rico s.XXI.  Imagen de vestir de madera tallada y policromada, realizada siguiendo las técnicas artesanales antiguas. Boca cerrada.  Ojos pintados. Manos abiertas con los dedos ligeramente flexionados.  En la mano derecha sostiene una espada de hoja plateada y empuñadura dorada.  La cabeza está coronada con una corona dorada, con adornos de flor de lis y piedras preciosas.  El bastidor de madera, de cuatro montantes,  parte de la cintura y reposa sobre las piernas de la imagen, pintadas en color gris, a modo de medias.   Zapatos pintados en negro con hebilla dorada.   Peana octogonal, pintada de verde.

Fernando III de Castilla, llamado el Santo, y de León.  Hijo de Berenguela I, reina de Castilla, y de Alfonso IX, rey de León.   Fueron sus hermanos, entre otros, el infante Alfonso de Molina, padre de la reina María de Molina esposa de Sancho IV el Bravo, y las infantas Sancha y Dulce.

Durante su reinado se unificaron definitivamente las coronas de Castilla y León, que habían permanecido divididas desde la época de Alfonso VII, el Emperador, quien a su muerte las repartió entre sus hijos, los infantes Sancho y Fernando.

También fueron conquistadas y arrebatadas a los musulmanes, en el marco de la Reconquista, entre otras plazas, las ciudades de Córdoba, Sevilla, Jaén y Murcia, obligando con ello a retroceder a los reinos musulmanes, que, al finalizar el reinado de Fernando III el Santo, únicamente poseían en la Península Ibérica las actuales provincias de Huelva, Cádiz, Málaga, Granada y Almería.

El Papa Inocencio III declaró nulo en 1204 el matrimonio de sus padres, Alfonso IX y Berenguela, alegando el parentesco de los cónyuges, tras lo cual Berenguela volvió a la corte de su padre (el rey de Castilla) con todos sus hijos. Tras la temprana muerte del rey de Castilla, Enrique I, hermano menor de su madre y la abdicación de ésta, es nombrado rey de Castilla el 1 de mayo de 1217, en un acto realizado en Nájera.  Nada más tomar posesión de la corona, tuvo que enfrentarse a una revuelta nobiliaria encabezada por la casa de los Lara y fomentada por el vecino reino de León.

Contrae matrimonio con Beatriz de Suabia (1219).   A partir de 1224,  dedicó su esfuerzo a dirigir las campañas de conquista de los territorios dominados por los musulmanes.   Así, entre 1225 y 1227 las tropas castellanas se hacen con Andújar, Martos y Baeza, lugares clave para la conquista de Andalucía.  Hay una estatua del rey Fernando III en la Plaza Nueva de Sevilla.

A la muerte de su padre, Alfonso IX, rey de León, en 1230, los partidarios de Fernando no respetaron su testamento, reivindicando el trono de León, que el rey, su padre, había legado a Sancha y Dulce, hijas de su matrimonio con Teresa de Portugal.  Tras una reunión entre las dos reinas consortes, Teresa de Portugal y Berenguela de Castilla, se firma la Concordia de Benavente, en el que se declara la inviabilidad del testamento de Alfonso IX y el traspaso de la corona de León a Fernando a cambio de una compensación económica a Dulce y Sancha, que incluía la cesión de tierras que se reincorporarían a Castilla cuando éstas murieran. De ese modo se unieron dinásticamente -siguieron conservando Cortes, leyes e instituciones diferentes- León y Castilla en la persona de Fernando.

Tras lograr la unión de sus reinos, se dedica de manera sistemática a la conquista del valle del Guadalquivir. En 1231 tomó la plaza de Cazorla en Jaén.  Las fuerzas reales se adueñan posteriormente de la campiña cordobesa y de forma inesperada se apoderan de la capital cordobesa en 1236.  En 1240 se apoderó de Lucena. En 1243, el rey del taifa de Murcia se sometió a vasallaje y poco después su hijo, el Infante Alfonso, ocupó el reino murciano de forma pacífica.  En 1244, se establecen las fronteras con el Reino de Aragón en el tratado de Almizra, asignando al reino de Castilla las plazas de Orihuela, Elche y Alicante. Este mismo año, sus súbditos Rodrigo González Girón y el Maestre de Santiago, Pelayo Pérez Correa, se apoderan de los últimos reductos murcianos, Cartagena, Lorca y Murcia.

Desde entonces fue avanzando por el Guadalquivir. Jaén es conquistada tras años de ataques en 1246, y en noviembre del año 1248 se apodera de Sevilla, tras quince meses de asedio y con el auxilio del marino Ramón de Bonifaz.  A la toma de Sevilla siguió la de Medina Sidonia y Arcos de la Frontera, entre otras. 

Cuando falleció en 1252, preparaba una expedición contra el norte de África, tratando de evitar las posibles amenazas que pudieran proceder de esa zona.

El Papa Gregorio Nono lo llamó «Atleta de Cristo», y el Pontífice Inocencio IV le dio el título de «Campeón invicto de Jesucristo».

Bajo el reinado de Carlos II, el Papa Clemente X lo canonizó en 1671, siendo el segundo rey español que es elevado a la santidad.  Su hijo Alfonso le sucedió en el trono como Alfonso X apodado el Sabio

Atributos:  El símbolo de su poder no es el cetro, como en las representaciones de otros reyes, sino su espada.


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